sábado, 29 de enero de 2011

Eragon (película) ~ Crítica -por AdriK-

Hoy voy a hacer una excepción y voy a dejar de lado a los vampiros. Creo que ustedes se merecen un descanso…suponiendo que en algún momento hayan dedicado unos pequeños minutos de sus tan atareadas vidas para leer las anteriores críticas. Esta vez, voy a hablar de otro tema que me fascina y que todavía no está tan desarrollado en el cine y en la literatura como a mí me gustaría, pero por ahora vamos a tener que contentarnos con lo que hay. Aunque eso signifique tener que arrancarme los pelos cuando veo cosas como las que me tocó ver en más de una ocasión y que hoy solo les traigo un ejemplo.


Estoy hablando de “Eragon”, la película dirigida por Stefen Fangmeier, basada en el libro de Christopher Paolini. El libro es el primero de una serie que el autor publicó con tan solo diecinueve años. Está influenciado grandemente por JRR Tolkien, ER Edison y los poemas de Beowulf, algo que se nota inmediatamente desde el primer momento en que uno lee de qué se trata la historia.

Nos cuenta la historia de un joven granjero, Eragon, que encuentra una misteriosa piedra en las montañas. Una piedra que resulta ser un huevo de dragón. No faltó mucho para que el malvado rey Galbatorix descubra sobre Eragon y su dragón, criatura que tendría que estar extinta, y comienza una cacería para obtenerlos. En su huída, deciden buscar a los Varden, un grupo de rebeldes que quieren la caída de Galbatorix.

La película salió en el año 2006 y, tengo que decir, fue horrorosa. No he leído el libro, pero estoy más que segura que aquellos que sí lo hicieron y después vieron la película, hubieran querido asesinar a los guionistas y director por haber destruido un libro que ha sido nombrado como uno de los mejores el año en que fue editado. Desde principio a fin, la película aburre. No hay nada asombroso en ella, aún cuando debería ser todo lo contrario. Las actuaciones dejan mucho que desear. Ni siquiera la presencia de Jeremy Irons y John Malkovich arregla las cosas. Un claro ejemplo de cuando digo que una película con grades actores no hace a la película buena en sí. Los efectos son burdos, y sigo preguntándome cómo creen que eso es un dragón. Por dios, si es la cosa más fea que he visto en mi vida. Fue como volver a ver “Corazón de dragón” otra vez, y en esa película al menos se lo perdonaba porque no había computadoras ni tecnología como ahora. ¿Cuál es su excusa? Y ojo con el que me diga que están bien hechos, porque entonces me veré en la obligación de decirles que no tienen ni el más mínimo conocimiento sobre dragones.

Aunque el libro tiene un final abierto, la película queda aún más incompleta. Ni siquiera deja esa sensación de querer ver más. Para nada. En realidad, ni siquiera quieres ver el final porque realmente es más interesante ir a la entrada del cine y ver cómo sirven la gaseosa.  

Si yo hubiera sido la autora del libro, hubiera demandado a todo el mundo por haber destruido lo que yo construí. No sé porque Paolini no lo hizo. Vaya uno a saber, tal vez a él le gustó. Si es así, a mí se me caería completamente la imagen que tengo de un autor que escribió su primer gran libro antes de llegar a los veinte y sigue escribiendo. Puede ser también que yo sea demasiado exigente y no perdono estos tipos de errores.

Por ahora, tan solo me quedaré con mi enorme agradecimiento de no tener que ver una secuela de una película que fue una completa pérdida de tiempo.

jueves, 18 de noviembre de 2010

¡Especial Harry Potter!

AdriK nos trae esta vez un especial de Harry Potter, un intenso análisis de cada una de las películas de la famosísima saga y también nos cuenta su opinión de la tan esperada primera parte de la séptima película
(No hay spoliers, ¡no os arruinaremos la sorpresa!)

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Desde la década del ’90, pocos libros han logrado marcar la vida de los jóvenes como lo ha logrado Harry Potter. Año tras año, miles de chicos y adultos alrededor del mundo esperaban ansiosos por la salida del nuevo título de la saga.

Para mi, fue así. Lo leí por primera vez cuando tenía once años (y eso que leí el tercer libro primero) y fui arrastrada a ese mundo que hasta el día de hoy, diez años más tarde, sigue siendo uno de mis libros de cabecera. Ahora, ante la víspera de la salida de la (primera parte) última película, Harry Potter vuelve a ser el tema hablado por todo el mundo.
Son tantas las cosas que puedo decir de estos libros y películas que intentaré no irme por las ramas y escribirles un ensayo, porque no es la cuestión.
Cuando salió Harry Potter y la piedra filosofal, en el año 2001, el furor que causó fue increíble. Ahora que lo pienso, dudo mucho que puedan encontrar muchas películas con tantas ansias por ser vistas como esta. Recuerdo que la primera vez que la vi salí fascinada, al estilo “nunca había visto una película tan buena como esta”…bueno, hay que perdonarme, tenía unos inocentes once años y era más fácil de complacer. En estos momentos, raramente la veo y, si lo hago, mi mente grita por que apague el televisor. Harry Potter y la piedra filosofal es una película de niños desastrosa. Aunque esté, dentro de todo, bien adaptada al libro, la película termina aburriendo en cierto sentido. Es más una película meramente comercial que cualquier otra cosa. De esas que las hacen no para complacer a los fanáticos, sino para complacer el bolsillo de los productores. Tengo que perdonar a los actores principales (entiéndase, los papeles de Harry, Ron y Hermione) porque no tenían experiencia y eran a penas unos niños, y eso se nota.
Chris Columbus, reconocido director de películas con grandes efectos, siguió siendo el director de la saga al año siguiente, con Harry Potter y la Cámara de los Secretos. No soy gran fan de él y se nota. Ninguna de las dos películas son interesantes. Otra vez, la película aburre. No tiene la esencia de los libros, pierde todo el sentido emocional. Es, simplemente, una película fantasiosa que solo vale la pena verla una vez. Se basa más en la “grandeza” de los efectos especiales que en el desarrollo de la trama.
En cambio, a partir de la tercera, las cosas comienzan a cambiar. Con un cambio de director, salió Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Esta vez, el elegido fue el mexicano Alfonso Cuarón. Para los que no lo conocen, es el mismo director encargado de películas como la grandiosa Y tu mamá también. Por primera vez, la película se volvió más adulta. Visualmente, refleja mucho más el libro. Es más oscura, con más suspenso. Los dementores que crearon se parecen más a los que imaginamos cuando leemos el libro. El conflicto emocional que tiene Harry Potter al descubrir la existencia de su padrino, Sirius Black, es un factor importante para que la película sea interesante. Daniel Radcliffe comienza a mejorar sus actuaciones, aunque sigue siendo aquel niño actor que todavía no termina de gustar.
A continuación, salió Harry Potter y el Cáliz de Fuego, con Mike Newell en la dirección. Todos los cambios en la dirección son notorios, y ésta no es la excepción. Newell es un director dedicado más que nada a películas románticas, y en esta versión estuvo a punto de no llegar a la altura. La película comienza bien, fiel en todo lo posible al libro de 700 hojas, pero el final llega de repente, demasiado rápido para poder ser apreciado. Después de la tercera, esta película tuvo a los críticos divididos, y después de la genial producción que hizo Cuarón, era esperable. Lo mejor de todo, y todos los fans esperábamos ese momento culminante, fue Lord Voldemort. Ralph Fiennes creó un Voldemort real, aquel que persigue a Harry Potter en sueños y que tanto fascina a los lectores. Trajo a la vida a uno de los grandes malvados del mundo literario. Pocas veces un malvado toma posesión de la película, dejando a un lado a los actores principales como en esta ocasión.
Harry Potter y la Órden del Fénix llegó en el año 2007 y su director fue David Yates. Otra vez, tenemos un director dedicado a las películas con temática romántica, solo que su trabajo fue mejor que el de Newell. A pesar de ser el libro más largo de la serie, la película es la más corta de todas. Fueron cortadas y modificadas varias partes, pero la intensidad de las emociones de Harry Potter son mucho más impresionantes que en las anteriores. Posiblemente, esta sea la mejor de todas las películas de la saga (aunque guardo ciertas reservas). Dolores Umbridge, personificado por Imelda Staunton, es uno de los grandes aciertos.
La última película que ha salido hasta la fecha (hasta el gran estreno de hoy) es Harry Potter y el Príncipe Mestizo. Yates demostró ser capaz de llevar a cabo una buena película por lo que se mantuvo en su cargo de director. La película es, en mi opinión, la que mejor refleja los constantes conflictos emocionales que están tan visibles en el libro, no solo por parte de Harry Potter sino también por Draco Malfoy, cuyo actor (Tom Felton) demostró ser mejor actor que Daniel Radcliffe, quien es simplemente una cara bonita más que un actor con todas las letras. Es una película que ya no hace tanto hincapié en la magia, sino que es más realista que las demás, volviéndose una película más seria, acorde a sus fans. Sin embargo, tengo que recalcar que el final no es tan grandioso como se esperaba. Nuevamente, vuelve a resurgir un error que ya había demostrado ser fatal: la rapidez con la que todo sucede. Yates parece no haber aprendido de su predecesor, y el final llega tan pronto y con tan poca intensidad que termina dejando un gusto amargo después de una película tan bien hecha. El capitulo tan emocional sobre la muerte de Dumbledore es destrozado por una escena que raya lo aburrido y, toda emoción que se puede encontrar, tiene más que ver con la imaginación y el recuerdo de los lectores que lo que haya logrado el director en sí.
Tal como vemos, Harry Potter tuvo sus bajas y sus altas. Tendremos que esperar a  que finalmente se complete la saga para poder ver si el verdadero final de todo este viaje llega a la altura...

Harry Potter 7 - Parte I

Finalmente, ha llegado el momento que miles de fans en todo el mundo han esperado: la salida de “Harry Potter y las Reliquias de la Muerte”. Por todo el mundo, chicos y chicas han hecho cola por horas para poder ver lo que ya es llamado el comienzo del fin (anécdota personal: yo hice cola cinco horas).
Tengo una sola palabra: impresionante. Fui con desconfianza, ya que sabía que David Yates volvía a estar detrás de la cámara, pero me ha cerrado la boca. Es la primera película que no ha dejado de lado ni una sola cosa importante (hay muy pocas variaciones u omisiones) y mantiene el carácter oscuro que va con la historia. Yates y sus editores de fotografía han sabido tomar los elementos de Chris Columbus y Alfredo Cuarón para traernos una película que satisface a todos los fanáticos, incluso a los más críticos. En todo momento te encuentras sentado al borde de la silla, esperando ansioso porqué vendrá a continuación, aún para aquellos que conocemos el libro de memoria. Aún así, hemos dejado a un lado la clásica película para niños, puesto que hay momentos en que pueden ser muy fuerte para ellos. Es una película para ser visto a partir de los doce años en adelante.
Los efectos son increíbles. No quiero arruinar la sorpresa, pero más de una vez yo misma me he quedado con la boca abierta. Nunca en una película de Harry Potter se habían utilizado este tipo de cosas, nunca habían creado criaturas tan magníficas. Lo más impresionante: el cuento de Beedle, el bardo.
Sin embargo, no todo aquí son rosas. Los actores Daniel Radcliffe y Emma Watson han mejorado en su actuación, pero siguen sin terminar de gustarme. Hay momentos en que sus gestos son sobreactuados. Agradezco que no tanto como en las películas anteriores, pero por desgracia, en más de una ocasión me vi negando con la cabeza. Rupert Grint supo interpretar aquellos momentos oscuros de su personaje y su actuación sí que es algo para ver. Y como siempre, Ralph Fiennes y Alan Rickman se llevan todos los aplausos, aunque no aparecen en todo momento. Helena Bonham-Carter trae a una Bellatrix aún más loca que en las anteriores, aunque no sé realmente si esto es un punto a favor o en contra.
La película es emocionante, llena de momentos de acción, terrible, oscura y hasta triste. En otras palabras, esto es, al fin, Harry Potter.


miércoles, 10 de noviembre de 2010

Crítica "Entrevista con el Vampiro"

 AdriK nos trae una nueva de sus críticas de libros adaptados al cine. Esta vez es el turno del apasionate mundo de Anne Rice y el primer libro de su saga Crónicas Vampíricas llevado a la pantalla grande en el año 1994.
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Historias de vampiros hay muchas. Quizás, demasiadas. Pero ninguna de ellas ha logrado una profundidad como las de Anne Rice. La concepción vampírica que ella trajo al mundo es diferente a la que estábamos habituados, y dio lugar a muchas otras (aunque muchas fallan escandalosamente al intentar aproximársele).
Entrevista con el vampiro es una de ellas. Tengo la desgracia de decir que no he leído el libro, así que omitiré hacer comentarios al respecto. Simplemente hablaré esta vez de la película.
No sé bien cuándo fue que la vi por primera vez, pero, cada vez que la veo, se siente como la primera vez. Siempre encontrando algo nuevo, aunque ya me la sepa de memoria. Los personajes son tan distintos que sorprende cómo logran hacer de la película algo entretenido y  apasionante, sin opacarse entre ellos, sin sobrecargarla con demasiada información.
Ya desde el comienzo nos vemos intrigados por el personaje de Louis de Pointe de Lac, personificado por Brad Pitt. No una de sus grandes actuaciones, pero supo bien apreciar el sentimiento de abandono de Louis hacia la vida, hacia todo. Sus constantes conflictos morales son lo que interesa del personaje, haciéndonos preguntar si acaso nosotros mismos no somos parecidos. Louis es el personaje más moralista que ha creado Rice, un vampiro que tiene problemas para matar. Pero, a diferencia de otros vampiros adolescentes que hemos visto por ahí, sus problemas son mucho más humanos y más reales. Tan extraño es su comportamiento que incluso convierte a una pequeña niña en vampiro. ¿Por qué?  ¿Qué es lo que lo lleva a convertirla, aún sabiendo que la condenará a una vida inmutable y llena de sufrimientos como la suya?¿Fue un error, uno de los tantos que lo acosa constantemente? Sin embargo, su lucha contra su propia naturaleza lo hace un personaje memorable.
Lestat de Lioncourt es, por sobre todas las cosas, la contra cara de Louis. Tal vez fue por la ya conocida rivalidad entre Brad Pitt y Tom Cruise en el plató, pero la enemistad entre los personajes es palpable. Pero ambos actores supieron dejar de lado sus problemas, y nos dieron también una relación de amor como pocas historias. Lestat amaba a Louis, Louis amaba a su maestro. ¿Qué fue lo que pasó entonces? La moral (y volvemos al tema) de Louis se interpuso en el camino después de la transformación de Claudia, lo que llevó a Louis a intentar asesinarlo (aunque ya se notara su disgusto por las actividades de su maestro). Lestat es un personaje que fascina, que muestra la cara temida de los vampiros. A él no le interesa nada, ha dejado de lado hace tiempo su mente humana. Tan solo le queda la curiosidad. Basta seguir con su historia en Lestat, el vampiro y La reina de los condenados para comprender esto.
Claudia, esta niña inocente/peligrosa interpretada por Kristen Dunts en su niñez, es un personaje que aún me resulta difícil de aceptar. Tal vez porque justamente sigue siendo una niña. Su amor rayando lo platónico hacia su creador la convierte en una mujer en un cuerpo de niña que no termina de convencer al espectador. Como si estuviera mal. Una niña no tiene ese tipo de reacciones, pensamos todos. Pero es clave para comprender a Louis y Lestat.
Un personaje distinto a todos ellos es Armand. Todavía es extraño cuando uno piensa que Armand nació en la zona de Kiev y Antonio Banderas todavía mantiene su fuerte acento español, lo que da una especie de contradicción al personaje. Aún así, la personalidad atrayente de este antiguo vampiro lleva a todos al final. En esta historia, es él quien, al fin y al cabo, tiene el control de sus vidas. Siendo un vampiro viejo, cabecilla de un grupo de vampiros y extremadamente poderoso, no duda en utilizar ese poder para poner control en la situación. Y tampoco en matar, si la situación lo requiere. Todo, sin dejar de lado sus modales gentiles y su tranquilidad.
La película es un claro retrato de los vampiros en su visión clásica: ansiosos de poder, orgullosos, lujuriosos, con emociones de amor y odio fuertemente marcadas, y sedientos de sangre. El vestuario es legendario, mostrando el pasar de los tiempos con una marcada fidelidad.
En fin, una película digna de verse.
   

viernes, 24 de septiembre de 2010

Drácula de Bram Stoker ~ Crítica

Los vampiros siempre han producido una fascinación casi morbosa desde la aparición del famoso libro de Bram Stocker, “Drácula” en el año 1897. Por supuesto, los vampiros han ido evolucionando y cambiando desde aquel conde que aterrorizaba a la joven Mina y sus compañeros.
El libro, una verdadera obra de arte, está plagado de tradiciones de Europa oriental, y basado en el personaje histórico de la condesa Erzsébet Báthory. La base de las historias vampíricas que plagan hoy en día el cine nace con este libro; un drácula más tradicional, más común, más humano y aterrorizante. No cabe duda de porqué las historias asustaron por tanto tiempo a tantas poblaciones si uno se pone a analizar los distintos elementos.
Drácula ha sido llevado al cine en diversas oportunidades. La primera de ella fue Nosferatu, eine Symphonie des Grauens de 1922, o más conocido como Nosferatu el vampiro. La increíble actuación de Klaus Kinski, sin mencionar su muy particular apariencia, la transformó en un clásico, trayendo por primera vez a la vida a un vampiro. Desde entonces, se han hecho 135 películas relacionadas con este singular personaje.
En estos momentos, quiero hacer hincapié en una de ellas: Drácula de Bram Stoker, una película del gran director Francis Ford Coppola,   que salió a la luz en el año 1992.  Es, en mi opinión, la versión mejor adaptada de la gran obra de Stocker, llena de esos pequeños detalles de terror y romance que tanto caracterizaron el libro. A pesar de ser una película en sí larga, no se vuelve tediosa en ningún momento, y en cambio, es cada vez más intensa.
No está caracterizada por los grandes efectos visuales, sino más que nada por un gran trabajo de maquillaje y lo que la tecnología podía hacer en esos años. Sin embargo, esta es una clara prueba de que la tecnología no hace una grande película. La increíble actuación de Gary Oldman trajo a la vida a aquel Drácula que mi mente había creado cuando leía el libro. Un dato interesante es que la primera aparición de Van Helsing (si recuerdan la película protagonizada por Hugh Jackman en el 2004) es justamente este libro, un papel casi poco recordado del gran Anthony Hopkins que merece ser revisado.
Drácula sigue siendo un gran personaje popular, tanto para viejos como para jóvenes, un personaje que seguirá vivo en la memoria de todos. Y este es el comienzo de todo su folcklore.


 

jueves, 2 de septiembre de 2010

Saga Crepúsculo ~ Crítica

Sé perfectamente, mientras escribo esto, que seré acribillada, acuchillada y asesinada cruelmente por varias personas, pero soy honesta y si se supone que esto es una crítica, pues bien, lo siento.
El fenómeno de Crepúsculo es entendible. ¿A quién no le gustaría un amor inmortal con un vampiro hermoso? Como buena fanática de ellos, sería la primera en levantar la mano y gritar “¡Yo!¡Yo!”. Ése, más cientos de comentarios sobre un tal “Edward”, “Bella” y etc. me hicieron que leyera el libro. Caí en ellos como una fanática más, más que nada movida por el creciente fandom que se estaba creando.
Pero, ¿realmente valía la pena? En sí, no puedo dejar de negar que los libros tuvieran su atractivo y que  sus lectores, la mayoría niñas, lo encontraran cautivante. Los he releído varias veces, y, a decir verdad, cada vez que los leo los encuentro cada vez más aburridos. ¿Por qué? La respuesta es muy simple: la historia es solo para leerla una sola vez y listo. La trama es lo único que atrapa, llevada a un punto más allá que los clásicos libros sobre vampiros. Pero, no hay desarrollo en la trama. Los personajes no evolucionan, no cambian. Se mantienen estables desde el principio del primer libro hasta el último, como si el tiempo se hubiera detenido para ellos. Bella es una adolescente y, sin embargo, no está afectada por los cambios en lo que la madurez respecta, a diferencia de los adolescentes de hoy en día. Uno puede sentirse identificado con ella, pero esa magia se pierde cuando uno analiza bien la historia. Edward se vuelve un personaje cliché y aburrido, al punto que su romanticismo se vuelve casi vomitivo. Ni siquiera me dedicaré a analizar los otros personajes, creo que se entiende mi punto.
En cuanto a las películas, creo que es importante hacer una diferencia entre las tres por obvias razones.
En cuanto a Crepúsculo, la primera película cumplió las expectativas básicas, pero dejó que desear. Demasiado oscura, utilizando elementos que más tenían que ver con una película de terror que una de fantasía y romance. Kristen Stewart parecía no saber realmente dónde estaba parada, como sapo de otro poso. Los malos incluso eran más atractivos y más llenadores que los llamados buenos de la película. El punto a favor: haber respetado buen parte del libro en los diálogos.
Luna Nueva, con su cambio de  director, cambió su perspectiva, algo agradable a la vista pero aún así, tampoco llegó a las expectativas. Siguió siendo tan solo una adaptación que apenas si llegaba a ser aceptable. Un poco más de experiencia de los personajes, pero todavía dejaba ese sabor amargo en la boca tras verla. Los efectos mejoraron, de eso no hay duda. La aparición de los hombres lobos fue un gran plus para el disfrute de la película, pero hubo momentos en que las actuaciones y los lobos computarizados no coordinaban como deberían. La historia se vuelve tediosa, lenta y aburrida hasta el punto de que uno prefiere levantarse e irse antes de ver el final.
Por último, Eclipse, otra vez, con nuevo director. Por ahora, es la que mejor se ha realizado, pero a no engañarse, que tampoco entra en la lista de las películas señaladas como “para ver otra vez”. Aun así, pareciera que los actores finalmente le están agarrando el sentido a la película y nos dan algo totalmente distinto a las dos anteriores, lo que es muy notorio. Fue la primera vez que realmente disfruté, desde un punto de vista crítico, una de las películas de la saga.
Al final, cuando uno se sienta a pensar, lo comprende. Estas películas no fueron hechas para todo el público. Ni siquiera para los jóvenes. Fue hecha para niños y niñas, adolescentes, que son más conformistas, utilizando los deseos y sueños románticos. Pero nada más. Ni siquiera llegan al nivel de las clásicas películas de Disney. 

 


 

martes, 10 de agosto de 2010

El Mago de Oz ~ Crítica

Mi querida colaboradora AdriK nos trae otra de sus críticas de libros adaptados al cine, esta vez es el turno de El Mago de Oz.
Es curioso que cuando uno mencione el nombre de “El mago de Oz”, pocos lo relacionen con una película de fantasía. Por supuesto, al lado de las que han estado saliendo en los últimos diez años, la película parece un simple entretenimiento para niños.
Yo soy de las que opinan que sacar del baúl de los recuerdos aquellas cosas importantes es algo bueno, y especialmente si tiene que ver con el cine. “El mago de Oz”, incluso después de haber ya cumplido 70 años (se filmó en 1939) es una obra maestra y fue una piedra angular para lo que hoy es el cine fantástico. Fue una de las primeras producciones que incluyó brujas, el concepto de un viaje a una dimensión desconocida, y aquella pelea ya común entre el bien y el mal sin ser una película de terror. Para remarcar este hecho, solo se habían hecho tres películas de fantasía previas a esta: dos sobre Drácula y la mítica Blancanieves y los Siete Enanitos. No por nada, es una de las producciones que más versiones ha tenido ha través de la historia.
Las actuaciones de Judy Garlan como aquella inocente pero valerosa Dorothy, el león, el hombre de hojalata, todos ellos se convirtieron en los primeros pioneros de los personajes que hoy reverenciamos en el mundillo fantástico. En todos ellos hoy podemos encontrar características que se encuentran en películas que van desde Star Wars hasta incluso en Eragon. Las canciones también se han vuelto un clásico. ¿Quién no se acuerda de “Somewhere over the rainbow” o de aquella otra canción, “Yellow brick road"?
Clásicos son aquellos que nos hacen acordar de nuestros orígenes, y para nosotros que amamos el cine fantástico, El Mago de Oz no debería ser una simple película. 

 


 

martes, 3 de agosto de 2010

Percy Jackson y el Ladrón del Rayo

Fui prácticamente obligada a leer Percy Jackson y el ladrón del rayo por parte de mis amigos. Sabía del nuevo boom que estaba generando, así que eso despertó mi curiosidad. ¿Qué pasó cuando leí el libro?
Me decepcioné. Lo terminé de leer tan solo porque no había otra cosa más interesante que hacer y, simplemente por quedarme con la duda, leí también el segundo. El tercero está todavía esperando para ser leído. Está bien, admito que el autor es un profesor de primaria que armó la historia para enseñarles mitología a sus hijos. Pero, ¿cómo puede ser que un profesor cometa errores en lo que enseña? El libro tenía faltas esenciales, no solo que descubrí yo (admito que soy fanática de la mitología griega, así que no sería objetiva en cuanto a esto) sino varios otros. ¿Cómo se puede tomar en serio un libro que comete tantos errores? Puede que seamos unos pocos los que nos sentimos desconcentrados de la lectura, pero aún así, habría que rever este tipo de cosas. Un libro cuyo contenido está mal, por más detalles que sean, es un libro que desconcierta y hace que uno pierda el ritmo de su lectura.
En cuanto a la historia, le doy un punto a favor por ser original. La idea de basar absolutamente todo en la mitología griega fue algo seductor y eso es lo que atrajo la atención de varios lectores, la mía incluida. Sin embargo, al autor le faltó la práctica de la escritura, siendo bastante simple y llana,  y al lado de otros autores poco reconocidos, uno se pregunta cómo fue que llegó al cine. En otras palabras, lo que quiero decir es que es simplemente un cuento de niños. No uno como los de CS Lewis, o los hermanos Grimm. Uno como Las rosas inglesas, de Madonna.  Perdónenme los jóvenes y adolescentes que disfrutaron el libro, pero es meramente mi opinión y lo que sentí al leerlo.
En cuanto a la película. Ni siquiera pasé de los cuarenta minutos viéndola. Fue un bodrio, una falta de respeto. Una mala adaptación mezclada con unas actuaciones malas. Decir que es una adaptación, es omitir los conceptos del cine. Es una película basada en el libro, ya que han cambiado prácticamente la historia. Desde la edad y las características físicas de los personajes, hasta el desarrollo de la historia.
Punto a favor por la película: los efectos. La tecnología de la industria cinematográfica ha mejorado a un nivel increíble, y esta película da muestras de ello. Desde los poderes hasta los distintos cambios climáticos son un buen ejemplo de lo que la tecnología está aportando al séptimo arte.
Agradezco que no pagara por verla, porque hubiera sido un desperdicio de dinero. Y no fui la única que pensó lo mismo. Las mismas personas que habían estado esperando meses por la película, salieron del cine más descontentos de lo que hubieran deseado. Tal vez por eso no hay noticias de una continuación, quién sabe. 





lunes, 26 de julio de 2010

Los Seis Signos de la Luz

“Will Stanton es un joven que descubre que él es el último de un grupo de guerreros que han dedicado sus vidas a luchar contra las fuerzas de la oscuridad. Viajando hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, Will busca una serie de pistas misteriosas y encuentra fuerzas de un mal inimaginable. Con la oscuridad levantándose de nuevo, el futuro del mundo esta en sus manos.”
Cuando uno lee este tipo de simples sinopsis, poco puede decir de la película, en especial de una que fue pobremente publicitada. Fue la suerte y un poco de tiempo libre la que hizo que la descubriera en una de mis tantas visitas en solitario al cine. No diré que me sorprendió la poca audiencia de la película, si tenemos en consideración que no es realmente una obra maestra. Aún así, vale la pena al menos verla una vez.
La película está basada en el libro del mismo nombre escrito por Susan Cooper, y es uno de los títulos de una serie de aventuras basadas en las leyendas artúricas, celticas y galesas. Creo que no está de más decir que poco tiempo después de ver la película, compré el libro, intrigada por leer la versión “original” de la historia.
Primero que nada, hay que agradecer que la historia en sí es bastante conocida: un chico, símbolo de la Luz,  está destinado a salvar el mundo a partir de los llamados signos que están desperdigados por todo el pueblo en que vive para luchar contra el Mal. No es original, pero por algo este tipo de historias son clichés. Y a todos nos gustan los clichés, seamos honestos.
 El director David L. Cunningham supo adaptar la visión más bien oscura del libro, lo cual es importante en una adaptación. En la película reinan los colores fríos, ayudando a adentrarnos en una historia donde el Mal y el hielo se apoderan de toda cosa viviente.  A pesar de que hay partes que fueron omitidas (las cuales considero importantes, al menos en mi punto de vista), eso no evita que el espectador pierda el hilo o no comprenda la historia. Si uno no lee el libro y no tiene interés en hacerlo, ¿qué importa si agregan o quitan algunas partes? Al fin y al cabo, lo que importa es el resultado.
El final es predecible y esperable, pero creo que, a estas alturas, todas las películas fantasiosas tienen un final similar. El mensaje general tampoco es sorprendente, sino que se repite una y mil veces en la historia del cine desde la aparición del género fantástico.
Aún así, yo preguntó, ¿a quién no le gusta ver una buena película sobre la lucha entre el Bien y el Mal?





Saga Vampiros del Sur

Tras el gran éxito que ha tenido la saga Crepúsculo y el creciente interés por los vampiros, no es novedad que varios otros títulos hayan salido a la luz. El interés y fanatismo por estos seres fantásticos de mano de jóvenes y adolescentes no ha hecho otra cosa que traernos historias igualmente, o más, interesantes que la famosa saga de Stephenie Meyer.
Uno de estos es, sin duda alguna, la saga de Vampiros del Sur, de Charlaine Harris, más conocida por su adaptación a la televisión bajo el título de “True Blood”. Sookie Stackhouse es una joven mesera del pequeño pueblo de Bom Temps, en el estado de Lousiana y, para mayor información, es telépata. Después de haber vivido más de veinte años acomplejada por su don, su vida da un giro inesperado cuando conoce al vampiro Bill. Vale la aclaración que en esta versión, los vampiros han salido a la luz del mundo y conviven con los humanos, todo esto, a partir de la creación japonesa de sangre sintética.
Fácilmente podría decirse que una de las cosas que más atraen sobre la historia es el particular punto de vista de Sookie. Lejos de un personaje aburrido y demasiado simple, Harris nos muestra a una Sookie irónica, madura y más realista que muchos otros personajes. Ponerle la calificación de heroína sería simplemente un error. Un personaje como éste puede ser encontrado en cualquier lugar del sur de Estados Unidos, si hacemos a un lado las pequeñas y obvias diferencias, por supuesto.
La historia, desarrollada ya en diez libros, no solo se vuelve cada vez más interesante e intensa, sino que Harris ha sabido entrelazar diferentes tipos de personajes mitológicos, cosa que no se veía en este tipo de lectura fantasiosa desde Harry Potter. La inusitada aparición de criaturas permanentes como los cambia formas y hombres lobos, además de la inclusión de otros seres como las hadas y las ménades hacen del libro rico en sorpresas y aventuras




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