jueves, 23 de marzo de 2017

Película: La La Land




Título: La La Land
Director: Damien Chazelle
Música: Justin Hurwitz
Producción: Fred Berger, Jordan Horowitz, Gary Gilbert y Marc Platt.
Fotografía: Linus Sandgren
Montaje: Tom Cross
Género: Comedia, Musical, Comedia dramática. 











Quiero partir de una base que a muchos sorprenderá, y es diciendo que La La Land es todo menos una película inocente. Una de las favoritas al Oscar como Mejor Película (que perdió, pero no sin armar un escándalo que será recordado durante décadas en los círculos de entregas de premios) se perfila como un eterno homenaje a los inicios del género: a los bailes a la luz de los faroles, a los desconocidos que caen el uno por el otro, a los colores brillantes, a los sueños. A esas parejas que durante los 40, 50 y 60 bailaron en las pantallas hasta el agotamiento. La La Land es una película con un pie en el pasado, sí, pero también con un pie en el futuro: su foco está puesto en perseguir lo que uno quiere, en lo que vendrá, y, claramente, en su coste.
Quizás el guión sea de lo más simple: nos cuenta la historia de Mía y Sebastian, dos eternos soñadores que se  conocen y reencuentran en lugares tan inesperados que rozan lo cliché. Mía quiere ser actriz, pero las audiciones no le van saliendo como espera, mientras que el sueño de Sebastian consiste en abrir un club de jazz en el cual homenajear a sus más grandes ídolos. Estos dos personajes, retratados por la impecable Emma Stone (¿Hay algo que no esta chica no pueda hacer?) y un Ryan Gosling que… actúa de Ryan Gosling, reciclando todos sus personajes románticos de una sola sentada, comenzarán una relación que al principio nos resultará idílica, melosa, soñada. Una relación soñada para dos soñadores parece algo justo. Pero esto, quizás, sea solo la primera parte de todo.
A medida que avanza la película las cosas se irán transformando. Los colores no serán los mismos – ya no tenemos la vivacidad ni el brillo de aquellos vestidos que ondean al viento (¿Alguien más pensó en las casas de Hogwarts?) mientras cantan fervientemente “Somewhere in the crowd” – ni la felicidad que irradian los solos instrumentales. Ya no tenemos esa sensación de que todo va a estar bien.
Y es que detrás de la música alegre y los fondos vivaces de la primera parte se esconde algo mucho más oscuro, una amenaza latente que toma la pantalla durante la segunda mitad de la película: la realidad, el futuro. Una realidad que el cine musical clásico evitó, en muchos casos, retratar, y que Chazelle nos pone en frente de una manera inesperada, dolorosa. La La Land deja un rato de lado el ser una película sobre perseguir tus sueños y triunfar, para convertirse en una película sobre la  pérdida. Retrata la posibilidad de triunfo y de cumplir el sueño, sí, pero a la vez nos echa en cara el sacrificio. ¿Qué está dispuesto uno a ceder con tal de triunfar?
En este sentido, y adentrándonos un poco en el aspecto literario de la película, me recuerda mucho al escrito “Tesis sobre el cuento”, de Ricardo Piglia.  El autor sostiene que todo cuento (¿Y qué es el comienzo de La La Land si no es un cuento?) esconde tras de sí una segunda historia, que se expone al lector de manera fragmentada y difusa, y que sale a la luz llegado el final. Ese es el efecto que busca la película de Chazelle.



En retrospectiva, La La Land está lejos de ser una película perfecta. Quizás su historia sea demasiado sencilla, quizás el nivel de algunas actuaciones no esté a la altura del proyecto, quizás algunas de sus escenas sean demasiado estructuradas y fabricadas. Pero no se puede negar el efecto estético de la cinta. Con una fotografía impecable – a cargo del enorme Linus Sandgren - La La Land deja en la retina del espectador un abanico de colores que se funden en sombras, una alegría intensa que disminuye, que se apaga, que nos deja pensando no sólo en el precio que Mía y Sebastian deben pagar para cumplir con sus objetivos, sino también en todo aquello que hemos dejado nosotros, como espectadores, atrás.


sábado, 18 de marzo de 2017

Reseña: La profecía del cuervo (The Raven Boys #1)

Autor: Maggie Stiefvater



Editorial: SM Argentina

Páginas: 424

Cada año, la noche de San Marcos, Blue acompaña a su madre al camino de los espíritus para ver a los que morirán en los siguientes doce meses. Este año Blue, la única de su familia que no tiene facultades adivinatorias, ha visto a uno de estos espíritus, y eso significa que es su amor verdadero que lo va a matar.
Gansey es el estudiante más rico del la Academia Aglionby. Junto a Adam, Ronan, y Noah forman el círculo del cuervo  empeñados en descubrir la ubicación de la tumba del último rey galés, el Rey Cuervo.
Blue sabe que debe mantenerse alejada, porque los chicos del cuervo siempre traen problemas. Aunque nunca podría imaginarse el siniestro y oscuro mundo que los rodea, donde la magia deja de ser un juego para convertirse en una amenaza mortal.

Gracias SM Argentina por el ejemplar.



Muchos amigos y conocidos me habían recomendado a Maggie Stiefvater, pero en esa epoca no tenía ninguno de sus libros y para ser sincera tampoco me esforcé mucho en conseguir alguno. Esto cambio en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que gracias a Nanny y a Ceci, de SM, pude conseguir este libro, pero no fue hasta hace un mes que me hice el tiempo para leerlo -shame on me-, igual el timing no podría ser el mejor ya que hace poco anunciaron la visita de la autora para la FIL de este año ♥ creo que todo se dio a la perfección, ¿no? jaja
The Raven Boys: La profecía del cuervo, es el primero de cuatro libros que componen esta saga, por el momento publicados en el país hay solo uno, pero sean pacientes que pronto habrá novedades al respecto -muajajaja-. Esta saga fantástica nos sitúa en un mundo como el nuestro pero en donde la magia, los videntes y los espíritus existen -y acá algunos acotaran que en nuestro mundo existen, pero vaya uno a saber- Blue, nuestra protagonista vive en una casa extraña rodeada de mujeres videntes y con grandes poderes, pero al parecer la videncia se salteo una generación, ya que Blue lo único que puede hacer es amplificar los dones de las demás personas, algo interesante y peligroso, pero ella no es capaz de predecir el futuro, ni de ver espíritus. Maura, su madre, ha predicho que Blue matara al amor de su vida con un beso, así que Blue va por la vida evitando besar y enamorarse, algo que le ha salido bien hasta un día. Hasta que aparecen Los Chicos del Cuervo: Gansey, Adam, Ronan y Noah. Estos chicos asisten a una escuela privada que por logo tiene un cuervo, de ahí los chicos del cuervo, igual este oscuro amiguito tiene mas importancia de la que podemos apreciar a simple vista.
Con la llegada de este singular cuarteto, la vida de Blue cambia dramáticamente y se ve inmersa en una peligrosa aventura para despertar a un antiguo Rey muerto, mientras se empieza a dar cuenta que esta teniendo sentimientos por uno de los chicos, algo que, debido a la profecía, no puede permitirse.
La verdad es que al principió me costo meterme de lleno en la historia, Maggie de cabeza nos sitúa en un extraño mundo con reglas desconocidas y por momentos me sentí algo perdida en cuanto a cómo funciona la magia/energía, pero a medida que las páginas volaban -una vez que comenzas a leerlo, no paras- fui comprendiendo mucho mejor este mundo y supe apreciarlo en su totalidad. La pluma de la autora no tiene desperdició, es ágil, fresca y por momentos poética, al igual que sus personajes. Al haber tantos protagonistas, porque Blue y los cuatro chicos tienen un gran protagonismo en esta historia, tuve miedo de que sus personalidades fueran planas y sus voces se mezclaran, pero nada que ver, la autora le dio personalidad y carácter a cada uno de los personajes, todos tienen una voz única y fuerte que los distingue. Mis preferidos con Noah y Adam, pero sospecho que Ronan se va a robar mi corazón en el segundo libro.
Disfrute mucho como cada misterio se iba uniendo para formar uno mucho mas grande y como poco a poco, junto a los personajes, íbamos descubriendo qué era lo que estaba pasando, aunque en realidad este primer libros nos deja con mas preguntas que certezas y el final es un gran WTF seguido por un necesito el segundo libro YA, y como yo lo tengo ;) me despido y me voy a leerlo.





jueves, 16 de marzo de 2017

Reseña: Still Star-Crossed

Autor: Melinda Taub

Editorial: VRYA (VR Editoras)

Paginas: 376


Romeo y Julieta ya están muertos pero el ODIO entre los CAPULETO
y los MONTESCO no tiene fin… El príncipe Escalo decide que la única manera de traer la paz a las dos familias es casando a un Montesco con una Capuleto. Los elegidos son Benvolio y Rosalina.
Ellos; a diferencia de sus primos; no están enamorados y quieren encontrar una solución sin llegar al altar.
Pero la sangre vuelve a correr por las calles de Verona y los jóvenes deben descubrir quién es el responsable antes de que sea demasiado tarde...
Benvolio; Rosalina y el príncipe se dan cuenta de que el camino hacia la paz puede ser una tortura
y de que el verdadero amor puede destruirlo todo

Gracias VRYA por el ejemplar.



Todos conocemos la historia de los Capuleto y los Montesco, eternos enemigos que surgieron de la pluma de William Shakespeare allá por el año 1597. Estamos familiarizados con su rivalidad y con el dolor que la misma trajo no sólo a dos de los miembros más jóvenes de las familias, Romeo y Julieta, sino también a sus amigos y conocidos. Es, sin duda, una de las más grandes tragedias jamás escritas, y tiene uno de los desenlaces más escalofriantes del periodo. Pero que este capítulo de la historia haya terminado no significa que no quede nada por contar.
Muchos años después, Melinda Taub toma para sí la titánica tarea de indagar qué es lo que sucedió después de la muerte de los amantes de Verona. Nos presenta esta vez a Rosalina, una prima lejana de Julieta, y a Benvolio, familiar y amigo de Romeo. Quienes hayan leído la obra original recordarán que este último personaje tiene un papel menor en la trama, y retomarlo me pareció una decisión muy acertada.  
Si bien uno pensaría que tanta muerte pondría fin a la rivalidad que se daba entre las familias, lejos estaba esto de ser una realidad. Es entonces que el príncipe de Verona decide involucrar a las familias en una especie de pacto que tiene como finalidad terminar con la contienda. El plan es sencillo: debe haber un matrimonio que involucre tanto a Capuletos como a Montescos. Los elegidos, claro está, serán Rosalina y Benvolio.
Parecería que nos encontramos frente a una novela bastante sencilla, una pieza de época sobre dos personas que se ven obligadas a sostener una relación, y cuyo núcleo problemático estaría en el si lograrán caer el uno por el otro o si, por el contrario, serán guiados hacia un inminente desastre. Pero déjenme decirles que, sin lugar a dudas, el punto fuerte de la novela de Melinda Taub es que va mucho más allá de lo esperado. La aparición de una enigmática figura, crímenes que apuntan hacia una u otra familia y de los cuales nadie parece tener la culpa, complots internos, persecuciones, son sólo el inicio de un torbellino argumental que absorbe al lector y no lo suelta hasta las últimas páginas.
Desde el punto de vista de la escritura, debo aclarar que en un principio me costó un poco involucrarme con la pluma de Taub. No sé si fue por ella en particular o por la forma de traducción, pero algunos pasajes me sonaron un tanto forzados. De todos modos, no está de más recalcar el tremendo trabajo que la autora tuvo que realizar para mantener a la perfección los diálogos de tipo shakesperiano y “mezclarlos” con una prosa un poco más moderna que permita ser abordada de manera sencilla por los lectores más jóvenes. Que mis palabras no los desalienten de leer la novela: este “problema” se me presentó más que nada al principio, y antes de darme cuenta ya lo pasaba por alto. La trama de la obra de Taub es tan compleja, tan bien pensada y novedosa, que pronto dejé de notar toda falencia posible.
Un último punto en el que me gustaría focalizarme es en la intertextualidad presente a lo largo de todo el libro, proceso bien logrado por la autora y que fascinará a quienes hayan leído las obras de Shakespeare. La relación intertextual más obvia es la que se da con “Romeo y Julieta” – ya que nos encontramos frente a una continuación – pero se profundiza mucho más al remitir a otras obras del autor. Ha quedado en mi memoria el sepulturero diciendo que “Tiene un primo en Dinamarca de la misma profesión”, haciendo clara referencia al personaje presente en Hamlet. También encontramos ejemplos en el tratamiento de ciertos temas que proliferan en la obra del autor inglés, como es el caso de la verdad y la mentira, el engaño, el honor, la luz y la oscuridad.
Sin lugar a dudas, Melinda Taub corrió un gran riesgo al comenzar la escritura de este libro. Muchos habrían caído en el error de querer equiparar a su obra antecesora, y habrían fracasado de manera miserable. Pero Taub se mantuvo firme y fijó sus miras en algo más realista: el homenaje. Still Star-crossed busca continuar la historia de las familias de Verona, y como continuación adopta las formas y los temas que le fueron dados, remite al pasado, pero se posiciona a su vez como algo fresco y novedoso; Es un libro que puede ser disfrutado tanto por amantes de Shakespeare como por lectores que nunca se hayan aproximado a su obra.

Y si necesitaban un incentivo más para leerlo, recuerden que la cadena ABC ya tiene los derechos del libro, el cual fue adaptado como serie televisiva y se espera que salga al aire durante la segunda mitad del 2017.




martes, 14 de marzo de 2017

Reseña: Miss you



Autor: Estelle Maskame

Editorial: Planeta

Paginas: 424

Ha pasado un año desde la última vez que Eden habló con Tyler. Sigue furiosa con él por haberse marchado de manera repentina el pasado verano, pero ha hecho todo lo que ha podido para seguir adelante con su vida en la universidad de Chicago. Cuando llegan las vacaciones, regresa a Santa Mónica pero no es la única que ha decidido volver a casa.

Gracias Los Chicos No Leen - Planeta por el ejemplar.



¡Final de la trilogía! (reseña del primer libro) Esta vez, la historia comienza luego de que Eden regresa a Santa Mónica. Después de su primer año de cursada en la Universidad de Chicago, volvió a la ciudad en la que viven sus padres y amigos para descansar en sus vacaciones de verano. Pasó un año desde la última vez que vio a Tyler. El libro anterior, Need you (reseña),terminó con la partida de Tyler luego de que le confesara a Eden que no podía estar junto a ella… pequeño detalle: la dejó sola, cuando le habían dicho a todos sus amigos y familiares que estaban teniendo una especie de relación. Por ese motivo, Eden tuvo que lidiar con el drama de que dos “hermanastros” estuvieran saliendo. Eso, no sólo le costó que muchos de sus amigos la juzgaran sino que se ganó el rechazo de su padre y de Jamie, el hermano de Tyler y hermanastro de ella. 
Ese es el panorama que nos encontramos en ésta última entrega de la trilogía. Todo cambia, cuando aparece Tyler en Santa Mónica. Por más que ella no quiso volver a atenderlo, después de que él se alejó, su madrastra organiza una especie de encuentro para que se vuelvan a ver y así intentar explicarle los motivos que lo llevaron a alejarse de ella, de su familia y de todos sus amigos. 
No quiero spoilear mucho qué pasa con ellos, pero les voy a adelantar que tiene un muy lindo final. 
En cuanto al resto de los personajes, no se agregan más que los que ya habíamos ido conociendo en las dos entregas anteriores. La historia se centra principalmente en Tyler y Eden, y un poco más en sus amigos cercanos y reaparecen algunos pero sin mucha trascendencia en lo que respecta a la historia central. Lo que sí vemos en esta entrega es cómo han ido evolucionando los protagonistas. Nos encontramos con una Eden mucho más madura en comparación con los libros anteriores y a un Tyler que se podría decir “irreconocible”. No es más ese chico “rudo” que conocimos allá en “Love you”.
Algo que me gustó mucho de esta serie de libros es la manera en la cual describen los lugares que visitan los protagonistas. En el libro anterior me pasó que me trasladó a New York y pude imaginarme todos los lugares por los que paseaban. Debo decir que me pasó lo mismo con esta parte de la historia. En un momento, Tyler y Eden van a Portland y describen un mural que dice: “Keep Portland weird”, no conozco esa ciudad pero justo después de haber leído la novela, vi en la tele un programa de ciudades en el cual justo  apareció Portland y mostraron ese mismo mural. Casi idéntico al que me había imaginado. 
Estelle Maskame termina esta trilogía de una manera muy linda. Es una serie de libros que hacen que pasemos por varios estados de ánimo. Que amemos por momentos a los protagonistas y que los odiemos. Que algunos nos caigan bien, y a veces mal. 
Su manera sencilla de narrar hace que sea casi imposible parar de leer. Termina un capítulo y debemos continuar con la lectura. Así que recomiendo a todos los que leyeron los libros anteriores que no se pierdan esta última entrega, así conocen el final de esta tan linda historia de amor 
¡Ah! y la estética de los libros, es igual de hermosa que las anteriores