jueves, 8 de marzo de 2018

Reseña: El Ventanal / El aserradero lúgubre

Autor: Lemony Snicket

Editorial: Penguin Random House



Querido lector, Siento decirte que este libro es extremadamente desagradable: cuenta la historia de tres niños con muy mala suerte. Los hermanos Baudelaire son un imán para los desastres. Para empezar, sobreviven a un incendio terrible, se enfrentan a un ser malvado, codicioso y repulsivo, desmontan un complot para despojarlos de su fortuna ¡y se ven forzados a llevar ropa que pica! Yo tengo la triste obligación de poner por escrito estos trágicos acontecimientos, porque soy el autor. Pero a ti nada te impide cerrar inmediatamente este libro y leer algo más alegre, si eso es lo que prefieres. Con todo mi respeto, Lemony Snicket


Gracias Penguin Random House por el ejemplar.




“Es mucho, mucho peor recibir malas noticias por escrito que por medio de alguien que tan solo te lo dice, y estoy seguro de que entiendes por qué. Cuando alguien simplemente te dice las malas noticias, lo escuchas una vez, y eso es todo. Pero cuando las malas noticias están escritas, ya sea en una carta, en un periódico o en tu brazo escrito con marcador de punta fina, cada vez que lo lees se siente como si estuvieras recibiendo las malas noticias una y otra vez.”


Te recomiendo, querido lector, que hagas caso a la cita anterior y escapes de los libros que reseñamos hoy mientras puedas, porque una vez que los hayas leído inevitablemente volverás a leerlos, y volverás a llorar, y volverás a preguntarte por qué no decidiste leer algo más feliz en su lugar.
“El ventanal” es el tercero de los trece libros que conforman “Una serie de eventos desafortunados”. Este libro es un buen filtro para los lectores de la saga, quienes deberán estar dispuestos a [SPOILER ALERT] atravesar una vez más el mismo ciclo argumental de los dos ejemplares anteriores, es decir: los Baudelaire se mudan a un nuevo hogar, el Conde Olaf aparece con un mal disfraz y un nuevo plan para secuestrarlos y quedarse con su fortuna, los niños lo descubren y logran escapar haciendo uso de sus habilidades particulares ya que ningún adulto cree en lo que dicen, y Olaf y sus secuaces logran escapar otra vez. Sin embargo, atención, que falta poco para que este ciclo reiterativo se termine y la trama se complejice muchísimo más. ¡Paciencia!
A destacar: el escenario donde transcurre “El ventanal”, el Lago Lacrimógeno, es sumamente interesante, tanto por el lago en sí como la casa de Tía Josephine, el restaurante y los demás negocios del pueblo. En cuanto a los personajes, Tía Josephine y su manía con la sintaxis y la gramática la vuelven sumamente entrañable y original, aunque se vuelva algo densa por momentos (especialmente hacia los últimos capítulos). Su final es sumamente trágico, y es importante destacar que es la primera vez que un personaje muere enfrente de los Baudelaire. El señor Poe sigue tan estúpido y despistado como siempre, y Olaf y sus secuaces son cada vez más despiadados, así que no digan que no fueron advertidos.
No hay mucho más que decir, excepto que como con los dos tomos anteriores, la lectura es rápida y dinámica y sobre todo muy divertida. El humor que maneja Lemony Snicket es tan exquisito como siempre, y su uso de metáforas y juegos lingüísticos es de lo más interesante, lo que sumado a su estilo de narración único hace que leer una y otra vez el mismo esquema sea tolerable y hasta incluso entretenido.
Pasemos ahora al cuarto libro, “El aserradero lúgubre”: a pesar de que parece ser el más inconsistente y excesivamente fantasioso de la serie hasta el momento, es realmente encantador ver el desarrollo y evolución de los hermanos Baudelaire en este punto. Otra cosa que me gusta es cómo un lector más adulto y experimentado puede leer entre líneas y ver tantas cosas que tienden a escapar al ojo de un niño; Sir, por ejemplo, es la perfecta personificación del capitalismo, sin rostro ni nombre, dispuesto a hacer cualquier cosa sin importar lo inmoral que sea con tal de ganar dinero.
En cuanto a lo negativo, es importante destacar que “El aserradero lúgubre” es sin dudas el libro más caricaturesco de la serie, pudiendo resultar hasta excesivamente fantasioso en algunas cuestiones. Claro que uno de los encantos de “Una serie de eventos desafortunados” es crear situaciones improbables en un mundo bastante realista, pero cosas como un duelo entre una mujer adulta con una espada y una bebé que usa sus dientes como arma resultan cuanto menos inverosímiles. Al mismo tiempo, estos elementos ridículos le proveen cierto encanto y terminan siendo parte de la diversión de la trama, la cual es fundamental para no deprimirse con todas las desgracias que atraviesan estos tres hermanos.
Por último, si como decíamos antes ya te aburre lo repetitivos que resultan estos libros en cuanto a su estructura, nos alegra (¿o entristece?) anunciarte que este es el último libro donde pasa esto. A partir del siguiente tomo (“Una academia muy austera”), los Baudelaire conocerán a otros niños, interactuarán con muchos más personajes además del tutor de turno y Olaf y sus secuaces y descubrirán muchas cosas más acerca de la muerte de sus padres y de las circunstancias que los rodean… ¡pero eso lo hablaremos en la próxima reseña!
No se olviden que la primera temporada de la increíble adaptación de “Una serie de eventos desafortunados” está disponible en Netflix, la cual cubre los primeros cuatro libros (es decir, hasta acá). La segunda temporada se estrena el viernes 30 de marzo de este año y cubrirá los cinco libros que siguen, al tiempo que se finalizan en estos días las grabaciones de la tercera temporada que adapta los últimos cuatro libros de la saga.



Tomás Rodriguez 

martes, 1 de agosto de 2017

Reseña: "Un mal principio" y "La habitación de los reptiles"

Autor: Lemony Snicket

Editorial: Penguin Random House



Querido lector, Siento decirte que este libro es extremadamente desagradable: cuenta la historia de tres niños con muy mala suerte. Los hermanos Baudelaire son un imán para los desastres. Para empezar, sobreviven a un incendio terrible, se enfrentan a un ser malvado, codicioso y repulsivo, desmontan un complot para despojarlos de su fortuna ¡y se ven forzados a llevar ropa que pica! Yo tengo la triste obligación de poner por escrito estos trágicos acontecimientos, porque soy el autor. Pero a ti nada te impide cerrar inmediatamente este libro y leer algo más alegre, si eso es lo que prefieres. Con todo mi respeto, Lemony Snicket


Gracias Penguin Random House por el ejemplar.



"Si están interesados en historias con un final feliz, será mejor que lean otro libro. En éste, no sólo no hay un final feliz, sino que tampoco hay un principio feliz y muy pocos sucesos felices en medio.”


Creo pertinente comenzar esta reseña asegurándoles que, habiendo leído no sólo “Un mal principio” y “La habitación de los reptiles” sino que también los otro once libros que les siguen y que aún no han sido publicados en español, esta frase con la que Lemony Snicket comienza a escribir “Una serie de catastróficas desdichas” es completamente cierta. También es cierto que a pesar del tono oscuro y bastante desesperanzador de los libros, el lenguaje cómico con el que están escritos y el aprovechamiento de situaciones y elementos absurdos (a la vez que inteligentes) hacen que ésta sea una saga imprescindible para los fanáticos de la literatura juvenil.
En el primer tomo se nos presenta a los tres hermanos Baudelaire y al Conde Olaf, un siniestro hombre que será su primer tutor legal tras la muerte de sus padres en un trágico incendio. Los niños pronto descubren que lo único que le interesa a Olaf es la gran fortuna que dejaron sus padres, y que está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de lograrlo. Por fortuna, los tres hermanos son sumamente inteligentes y habilidosos, y a pesar de que los demás adultos resultan totalmente inútiles,  logran desenmascarar las verdaderas intenciones de su tutor. Lamentablemente, sus peripecias no hacen más que empezar...
                Creyendo haber dejado al Conde Olaf en el pasado, el segundo libro comienza con los Baudelaire camino a casa de su nuevo tutor, el famoso herpetólogo Montgomery Montgomery (o como él insiste que lo llamen, tío Monty). A pesar de parecer bastante excéntrico y descuidado al principio, los niños descubren que él realmente se preocupa por su bienestar y se acostumbran rápidamente a su nueva vida rodeado de reptiles. La felicidad durará poco, porque el nuevo asistente del tío Monty, un tal Stephano, resulta sospechosamente familiar: los Baudelaire pronto descubrirán que se trata del Conde Olaf, y que no tiene nada bueno entre manos. Por segunda vez, sólo ellos podrán demostrar el peligro que corren y detenerlo antes de que sea demasiado tarde para ellos… o para tío Monty.
Una de las cosas más interesantes de los libros de “Una serie de catastróficas desdichas” es el buen manejo y la construcción de los personajes. A diferencia de sagas juveniles similares. Los hermanos Baudelaire tienen un protagonismo equilibrado; no hay un personaje que predomine y otros que lo complementen, sino que todos tienen su misma cuota de importancia. Violet, la mayor de los Baudelaire, es la más interesante por cómo se la plantea siendo mujer. Desde el comienzo de la historia se remarca que la mayor de sus cualidades es su inteligencia, en contraposición a tantas otras mujeres en sagas similares que se lucen tan sólo por su belleza física. Klaus, por su parte, representa lo intelectual: habiendo leído una cantidad sorprendente de libros para sus escasos doce años, son pocas las cosas que el segundo hermano Baudelaire desconozca, y aún en ese caso, bastará con que devore algún libro para conseguir la información necesaria para sacarlos de apuros. Por último tenemos a Sunny, que a pesar de ser una bebé es el componente físico la mayoría de las veces. Su reducido tamaño y sus afilados dientes la ayudan a hacer cosas que sus hermanos mayores no pueden. Su incapacidad de hablar comprensiblemente proporciona algunos de los mejores momentos en los libros, en donde el narrador repone lo que la pequeña probablemente quiso decir.
Las figuras de los adultos, especialmente del señor Poe, son las más destacables al momento de analizar la lectura. Su inutilidad y su incapacidad de ver lo que está pasando generan frustración en el lector, que es justamente lo que el autor pretende: Poe no es ni más ni menos que cualquier adulto que desestima lo que los niños tengan para decir por el simple hecho de ser niños. Por otro lado están personajes como Justicia Strauss o tío Monty, ambos encantadores y bien intencionados pero que al momento de ayudar activamente a los niños también se ven sumamente limitados. El Conde Olaf, por su parte, se construye como un personaje sombrío, cruel y despiadado, pero al mismo tiempo caricaturizado para sacar provecho del humor satírico que caracteriza a la saga. A pesar de resultar gracioso la mayoría de las veces, no son pocos los momentos oscuros que protagoniza: el malvado villano le propina una feroz bofetada a Klaus, amenaza a él y a sus hermanas con un filosísimo cuchillo y [SPOILER ALERT] llega incluso a asesinar con tal de lograr su cometido.
Uno de los puntos más fuertes de los libros es, por lejos, el distintivo estilo del autor: el uso inteligente de algunos recursos (como dedicar una página y media a repetir la palabra “jamás” en la frase “jamás debemos tocar los aparatos eléctricos”), las constantes (y generalmente rebuscadas) definiciones a palabras inusuales juegan con la obsesión que tienen la mayoría de los adultos con subestimar las capacidades de los niños. Con un humor distintivo y muy sagaz, Snicket logra aligerar situaciones tristes, reprobables o escandalosas y hasta transformarlas en momentos absurdos o dignos de risa. La promesa de una serie de trece libros donde casi nada le sale bien a tres niños buenos e inteligentes ciertamente ayuda a enganchar al lector curioso; si sos uno de ellos, te aseguramos que hay muchos misterios y sorpresas por delante que difícilmente puedan decepcionarte.
A casi veinte años de la publicación de “Una serie de catastróficas desdichas” en inglés, es un logro inmenso que finalmente Penguin Random House esté traduciéndolos. Haciendo uso de un humor muy agudo y de una crítica social muy cuidada, Lemony Snicket logra establecer un fuerte punto de partida a una serie de trece libros que promete mejorar más y más con cada entrega. Son destacables además las ilustraciones de Brett Helquist, que no sólo embellecen las portadas de los libros sino que también se destacan al principio de cada capítulo y en algunas páginas extra. La elegancia y el detalle cuidado en ellas ayudan a la ambientación y definitivamente es un acierto que Penguin Random House las haya mantenido en esta edición. Es ciertamente destacable la calidad de la traducción, ya que los libros originales están repletos de chistes idiomáticos que son muy difíciles de mantener.
Si te quedaste con ganas demás, te recordamos que está disponible en Netflix “Una serie de eventos desafortunados”, una increíblemente fiel e interesante adaptación de los libros con Neil Patrick Harris encarnando al Conde Olaf. Además de los primeros dos libros, la primera temporada adapta también los dos libros que siguen a la saga, que aún no fueron publicadas por Penguin Random House  ¡así que ojo si no querés spoilers! 







Tomás Rodriguez 

sábado, 3 de diciembre de 2016

La Criticable Crónica de "Una serie de eventos desafortunados"




Estimado lector:

Es mi deber informarte que la reseña que estás  a punto de leer hace referencia a sucesos trágicos, violentos y poco apropiados para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad. La vida de los hermanos Baudelaire es cualquier cosa menos feliz, y tampoco lo son los libros que relatan sus infortunios. En vez de leer esto, te recomiendo elegir alguna reseña sobre una historia más insulsa y alegre, que seguramente encontrarás en este blog. Si, en cambio, no tenés nada que perder y simplemente querés arruinar tu día, te insto a seguir leyendo. Para evitarte angustias posteriores, te advertimos que esta reseña contiene algunos spoilers menores.
“Una serie de eventos desafortunados” (“A series of unfortunate events” en la edición original en inglés o “Una serie de catastróficas desdichas” en la edición en español) es una saga compuesta por trece libros escrita por Lemony Snicket. Este misterioso autor (quien también es personaje) sigue los pasos de Violet, Klaus y Sunny Baudelaire, cuyas desgracias comienzan cuando sus padres mueren en el trágico incendio que destruye su mansión. Como consecuencia, son enviados a vivir con el Conde Olaf, un actor ruin que sólo busca conseguir la inmensa fortuna de los niños a como dé lugar. Los Baudelaire se verán obligados a escapar del despiadado villano, quien asesinará, robará y engañará a quien se cruce en su camino sin pensarlo dos veces.
Apesar de apuntar a un público infantil, esta saga literaria abarca temas complejos y difíciles de tratar como la pedofilia, la voracidad del capitalismo, la homosexualidad, las falencias del Estado y la Justicia, la explotación infantil, la muerte, el genocidio, la guerra, entre muchos otros. Las capas y capas de subtexto y significación que se esconden detrás de cada pequeño volumen son incontables, y han dado pie a que numerosas comunidades virtuales se armen (de las cuales hoy sólo sobrevivió 667 Dark Avenue) para teorizar, discutir y desarmar las complejas tramas que se esconden detrás de simples oraciones o palabras.
A pesar de no haber tenido gran reconocimiento a nivel mundial (en los países de habla hispana no se ha terminado de traducir nunca, y hoy en día es casi imposible encontrar los libros que sí fueron editados; recién ahora están volviendo a ser editados por la editorial Me gusta leer Argentina), esta saga posmodernista propone situaciones de dudosa moral, haciendo que adultos y niños se replanteen su posición respecto al bien y el mal. Los primeros tres libros pueden aburrir un poco, ya que en superficie siguen la misma estructura: los Baudelaire se mudan con un nuevo tutor, Olaf aparece usando un disfraz absurdo y fácilmente reconocible con un nuevo plan para robar su fortuna, ningún adulto les cree, los niños deben usar sus habilidades particulares para desenmascararlo y el villano huye para reaparecer la próxima vez. Sin embargo, no hay que dejarse engañar por lo que parece ser una trama repetida: cada libro profundiza un poco más (a veces de maneras tan sutiles que cuesta notarlo) la complejidad de la historia, incluyendo múltiples personajes, sociedades secretas, trasfondos y expedientes misteriosos. En el octavo libro, la tortilla se da vuelta cuando los Baudelaire son acusados de asesinar a Olaf: ahora son ellos quienes deben escapar de la ley bajo diferentes disfraces mientras el despiadado conde (que obviamente no está muerto) los sigue cada vez más de cerca. Los últimos dos libros realmente cambian el paradigma de la saga y dejan a los lectores llenos de angustia y sorpresa. Es nuestro deber advertirte que si te gustan los libros que responden todas las incógnitas y que tienen un final feliz, entonces “Una serie de catastróficas desdichas” no es para vos.

Actualmente, la saga de libros se extendió con una precuela de cuatro libros (“All the wrong questions”, traducida en Latinoamérica como “Todas las preguntas equivocadas”) que sigue la infancia y formación de Lemony Snicket, además de varios libros relacionados que desvelan (o enredan más aún) algunas preguntas, como “Lemony Snicket: una autobiografía no autorizada” o “Cartas a Beatrice”.

Todas las novelas cuentan con una versión audiobook, así como una película muy polémica y poco fiel a los libros en su haber, protagonizada por Jim Carrey y Meryl Streep. La misma hace un extraño sándwich de los tres primeros libros con elementos sueltos de los otros diez y algunas cosas inventadas para la película. Por desgracia, el viernes 13 de enero de 2017 Netflix lanzó la primera temporada de la serie basada en los libros, supervisada por el mismo autor de los libros, mientras que la segunda está siendo grabada y será publicada en 2018, con la tercera ya confirmada… pero eso, querido lector, amerita otro artículo.


Tomás Rodriguez.
Photobucket