Director: David Ayer
Guión: David Ayer
Duración: 123 minutos
Año: 2016
(La presente reseña contiene
spoilers moderados en relación a la trama)
Lejos está de ser un
secreto que probablemente nos encontremos frente a una de las
películas que con más ansias esperé durante el año. Leí lo menos
posible, me spoileé tan poco como pude, y me llevé una grata
sorpresa durante los primeros quince o veinte minutos al ver la
importancia que le habían dado a Enchantress, en mi opinión,
uno de los personajes con mayor potencial de todo DC. Pero la alegría
duró poco, y una vez más me levanté de la sala pensando no en lo
difícil que iba ser escribir sobre todos los puntos positivos de la
película, sino en cómo iba a ser para impedir que mi inner
fanboy la destrozara por completo.
Como sostuve, los
primeros minutos de la película me hicieron esperar mucho más. Uno
a uno, se nos va presentando a aquellos villanos que formarán parte
del grupo cuyo nombre tiene el poder de dar título al proyecto.
Deadshot, Harley Quinn, Diablo, Killer Croc, son sólo algunos
miembros del multifacético grupo que procederá a tomar la pantalla
durante las próximas dos horas. Con una dosis aceptable de humor y
un uso acertadísimo de gráficos y colores llamativos, este primer
segmento cumple con algunos de los fundamentos básicos del cómic:
es sugestivo, irreverente, ingenioso. Pero debo aceptar que la
duración de este fervor inicial es demasiado corta como para ser
tomada en cuenta.
Uno de los primeros
obstáculos que me encontré se relaciona con las actuaciones. Debo
decir que, en cuanto a la calidad actoral, nos encontramos frente a
un grupo muy talentoso, pero que claramente muestra capacidades muy
dispares para el género. Si bien la actuación de Margot Robbie
me pareció excelente (No está de más decir que su Harley Quinn se
roba más escenas de las que debería), por otro lado encontramos
actores como Will Smith, que lucha encarnizadamente por captar
la esencia de un personaje que se le termina escapando de las manos.
Para parafrasear a alguien con quien fui a ver la película, parece
que nos estuviera ofreciendo una versión reciclada de los personajes
de sus últimos siete u ocho films. Sin embargo, toda actuación
pobre merece ser perdonada cuando llegamos a Cara Delevingne.
Su casi nulo nivel de expresividad es perfecto para interpretar a
Margo Roth Spiegelman en Paper Towns, pero ahí se
queda. No le pidan más. Dejemos de intentar que pase.
No voy a meterme
demasiado con el Joker de Jared Leto. Si bien me
resultó un personaje demasiado serio para mi gusto, –la cantidad
de publicidad que se le hizo me llevó a esperar algo completamente
diferente – tiene muy poco tiempo en pantalla como para lograr
decir algo relevante al respecto.
Pese
a lo dicho, el problema principal de la película no es la dispar
labor de los actores (muchas películas han sobrevivido a esto),
tanto como lo que se nos presenta cuando analizamos diferentes
aspectos de su guión. A los diálogos extremadamente chichés,
y que muchas veces resultan inapropiados dada la naturaleza del
personaje que los pronuncia, se le suma una pobreza de trama que hace
tiempo no se veía en una película de superhéroes (o supervillanos,
como parece ser el caso).
El film gira en torno
al enfrentamiento del escuadrón con Enchantress, una
entidad antiquísima que se ha escapado del control del gobierno. Siendo el origen del personaje esencial para la película, trataré de contar lo menos posible, pero de todos modos quiero que pensemos en lo siguiente: Nos encontramos frente a una bruja de miles de años capaz de modificar la realidad, capaz de hacernos ver lo que ella quiera que veamos y de, prácticamente, controlar todos nuestros movimientos. Como si esto fuera poco, esta antigua deidad consigue liberar a su hermano, casi tan fuerte como ella, para que la ayude a cumplir con su objetivo: la destrucción del mundo tal como lo conocemos. ¿Por qué? No lo sabemos ¿Cómo lo va a hacer? Sencillo: va a construir una máquina.
entidad antiquísima que se ha escapado del control del gobierno. Siendo el origen del personaje esencial para la película, trataré de contar lo menos posible, pero de todos modos quiero que pensemos en lo siguiente: Nos encontramos frente a una bruja de miles de años capaz de modificar la realidad, capaz de hacernos ver lo que ella quiera que veamos y de, prácticamente, controlar todos nuestros movimientos. Como si esto fuera poco, esta antigua deidad consigue liberar a su hermano, casi tan fuerte como ella, para que la ayude a cumplir con su objetivo: la destrucción del mundo tal como lo conocemos. ¿Por qué? No lo sabemos ¿Cómo lo va a hacer? Sencillo: va a construir una máquina.
Sí. Uno de los seres
místicos más poderosos que hayan pisado el universo DC. Una
máquina. El sentido se los debo.
El desenlace, traído
de los pelos como todo el resto de la trama, es completamente básico
y carente de emoción. En lo personal, me dio la sensación de que
fue sujeto a tal proceso de edición y de recorte de escenas
adyacentes que se vio privado de su sentido último.
Creo que, en
definitiva, todo gira en torno al hecho de que la trama principal
quedó en segundo plano frente a la necesidad de marketing de poner
actores reconocidos más minutos en pantalla. Margot Robbie y
Will Smith, tanto su historia presente como pasada, ocupan
tanto espacio innecesario que muchos ni siquiera recordarán la
existencia de Katana como miembro del grupo. Ni hablemos de
Slipknot, claro está.
Suicide Squad
termina siendo una película que puede disfrutarse únicamente cuando
se acepta que no se puede esperar demasiado de ella. Sin embargo,
podría ser interesante mencionar que el apartado visual es
excelente, tanto desde la gama de colores utilizada en el grueso de
las escenas – un entramado visual en el que las escenas oscuras se
entremezclan con el color y el brillo que emanan de nuestros
protagonistas y los efectos visuales – como desde la selección de
vestuario y maquillaje. Para un Universo DC que nos tenía
acostumbrados a tonos opacos y a escenas oscuras en donde todo
terminaba dependiendo de la luminosidad de la pantalla del cine, es
un buen cambio.
Otro aspecto que
merece una mención es la música. Artistas como Imagine Dragons,
Panic! at the disco, Eminem y Twenty One Pilots han aportado su
talento para mejorar la sección sonora de la película, y los
resultados son sumamente placenteros. Me parece que la musicalización
de la película es impecable, y que merece crédito por ello.
Para cerrar, voy a
repetir algo que ya dije pero que me parece que cualquiera que desee
pagar una entrada al cine debe tener en cuenta: no esperen demasiado.
Suicide Squad es otra de esas películas de las cuales se ha
hablado demasiado en un intento publicitario que, por el momento,
parece estar dando frutos. Pero más allá de eso, es una cinta que
se queda corta en casi todos los aspectos, que intentó abarcar
demasiado: demasiadas historias, demasiados personajes nuevos,
demasiado humor, demasiada acción. Al final del día, cuando el
recorte de escenas se hizo presente, el resultado fue particularmente
pobre. Espero que la versión extendida nos termine mostrando una
realidad diferente.












